Conoce a Pedro Reyes, un mexicano nacido en la Ciudad de México en 1972, que cambió los planos arquitectónicos por el mundo ilimitado de la escultura. Sin embargo, Pedro no es un escultor cualquiera; sus creaciones son escenarios para el teatro, el activismo y un toque de psicología.
Desde las esculturas penetrables Capulas (2002-08) hasta los títeres con carga política de Baby Marx (2008) y Manufacturing Mischief (2018), la obra de Reyes es cualquier cosa menos ordinaria. En 2008, lanzó «Palas por Pistolas», una inspiradora campaña que convirtió 1527 armas donadas voluntariamente en palas para plantar el mismo número de árboles. Esto dio lugar a «Disarm» (2012), un impresionante proyecto que transformó 6700 armas destruidas en instrumentos musicales. 🎶 Su «Sanatorium» (2011) se lleva la palma: una clínica pop-up que combina el arte con la psicología para ofrecer tratamientos inesperados, que llamó la atención del Guggenheim de Nueva York y, a nivel más global, de la Documenta 13 de Kassel y la Whitechapel Gallery de Londres. Luego está pUN (People's United Nations), iniciado en 2013 en el Queens Museum, una asamblea simulada de la ONU en la que gente corriente utiliza el arte, el teatro y la psicología para abordar cuestiones globales, demostrando que la creatividad puede cambiar el mundo.
Durante su residencia en El Ganzo, el aclamado artista Pedro Reyes se embarcó en una intensa fase preparatoria para una próxima exposición en Nueva York, donde tenía previsto mostrar 130 dibujos. Este periodo en El Ganzo le sirvió no solo como calentamiento creativo, sino también como una reconexión crucial con sus habilidades fundamentales para el dibujo, una disciplina que no había expuesto públicamente a pesar de su papel tradicional en su proceso artístico. La residencia en El Ganzo se convirtió en un momento crucial para Reyes, ya que le permitió integrar sus profundos compromisos filosóficos con su práctica artística. Las paredes adornadas con bocetos actuaron como una galería en vivo de su viaje intelectual, trazado a través de retratos que captaban tanto la esencia de las figuras como la técnica artística en evolución de Reyes. Este periodo no solo fue un testimonio de su preparación para un hito profesional significativo, sino también una demostración de cómo el arte y la filosofía se entrelazan para crear narrativas visuales impactantes y reflexivas. La residencia de Pedro Reyes en El Ganzo subraya la singular intersección entre el arte, el desarrollo personal y la exploración intelectual, y destaca el compromiso del artista con el uso del arte visual como medio para una profunda reflexión personal y social.
Pedro llegó a El Ganzo con intenciones específicas, armado con cartón para sus bocetos iniciales y con muchas ganas de llenar las amplias paredes de su habitación con dibujos. El entorno se convirtió en un lienzo dinámico, un «cuaderno abierto» en el que podía explorar y repetir libremente. Se dedicó a lo que él describió como «dibujo de acción», un proceso vigoroso y exploratorio que le permitió experimentar y perfeccionar sus representaciones de diversas figuras históricas. Cabe destacar que dibujó repetidamente figuras como Henry David Thoreau y Noam Chomsky, utilizando las paredes para perfeccionar su técnica y conceptualizar un títere de Chomsky. La elección de figuras como Thoreau y Chomsky fue profundamente intencionada. Reyes se siente atraído por personalidades que aportan ideas filosóficas, herramientas para vivir, comprender el mundo y abordar cuestiones sociales. Estas figuras, entre las que se incluyen la antigua filósofa Hipatia y otros pensadores griegos, no eran solo sujetos de representación artística, sino que también formaban parte integral del marco intelectual y ético de Reyes. Al dibujar estas figuras, Reyes se dedicaba a un acto de indexación: cada boceto era un recordatorio y un reflejo de las ideas contenidas en sus extensas lecturas de filosofía.