Vive y trabaja en la Ciudad de México.
Benjamín Torres es licenciado en Artes Visuales por la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, en la Ciudad de México. También ha asistido a talleres de dibujo en la Art Student's League de Nueva York, Estados Unidos. Además, ha asistido a un seminario de arte contemporáneo con Tadashi Uei Horibata, de la Universidad de Kioto, México-Japón. Se formó en el campo de la escultura y más tarde orientó su trabajo hacia la experimentación, dentro de un concepto más abierto y posconceptual de la práctica tridimensional. Encuentra sus referencias en la recopilación, el desmantelamiento y el análisis de ciertos dispositivos de la cultura de consumo y la información mediática. Los métodos utilizados en la producción del artista provienen de la escena posvanguardista: apropiación, intervención, recontextualización y ensamblaje, que utiliza para dar un nuevo significado tanto a los fenómenos culturales globales como a los de su entorno inmediato. En sus proyectos más recientes, Torres explora formal y conceptualmente la relación entre el espacio público, la escultura, la escritura y los gráficos.
Ha participado en múltiples exposiciones individuales, entre las que destacan ¡No trabajes jamás!, Pequod Co, Ciudad de México, 2021; Los efectos a largo plazo son aún desconocidos, Museo de Arte Carrillo Gil, Ciudad de México, 2013; Polvo de un sol distante, Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, Oaxaca, México; Diagramática, Museo Nacional de San Carlos, Ciudad de México, 2011. Colectivamente ha participado en Bitácoras, Museo de Arte Contemporáneo de Querétaro, Colección Fundación Casa Wabi, Ciudad de México, 2022; Colibríes / huitziltin / ts’unu’ob. Un proyecto por Casa Casa Gallina en el Museo del Instituto de Geología de la UNAM, Ciudad de México, 2020; El cordón umbilical retiniano, II Pictoconstrucciones, ESPAC, Ciudad de México, 2018; En el umbral (y sólo a unos pasos de la dimensión sublime de la belleza), Museo Universitario del Chopo, Ciudad de México, 2014, entre muchas otras.
Su obra forma parte de importantes colecciones privadas y públicas, como la Colección JUMEX, Ciudad de México; ESPAC, Ciudad de México; The Spencer Collection, New York Public Library, Nueva York, EE. UU.; Fundación RAC, Pontevedra, España; USC Fischer Museum of Art, Los Ángeles, EE. UU.; Museo de Arte de Sonora, Sonora, México; Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, Oaxaca, México, entre otras.
Torres forma parte del equipo de tutores de SOMA y es miembro del Sistema Nacional de Creadores Artísticos del FONCA desde 2018.
En esta obra, Benjamín Torres tomó un refrigerador de una habitación del hotel, lo desmanteló y lo volvió a montar en el mismo espacio, transformando un objeto cotidiano en un dispositivo artístico. El gesto dialoga con la tradición del ready-made inaugurada por Marcel Duchamp a inicios del siglo XX, donde un objeto industrial, al ser descontextualizado y reconfigurado, adquiere un nuevo estatuto estético y crítico.
Torres lleva esta lógica un paso más allá: no se limita a trasladar el objeto, sino que lo interviene, lo fragmenta y lo recompone, subrayando los mecanismos de consumo, confort y tecnología que normalmente pasan desapercibidos en la vida diaria. El refrigerador —símbolo de lo doméstico y del circuito incesante de bienes materiales— se convierte en un cuerpo abierto, expuesto, que revela tanto su estructura física como las tensiones culturales que lo rodean.
De esta manera, la pieza no solo remite a la genealogía del ready-made, sino que la reactualiza en clave contemporánea, invitando al espectador a cuestionar los límites entre arte y objeto, entre función y representación, entre lo íntimo y lo público.