Originario de México, Diego Anaya comenzó su formación artística en Monterrey, en el estudio del maestro Guillermo Canseco, y desde entonces ha desarrollado una carrera que abarca la pintura, el dibujo, la escultura, la instalación y la performance. Su obra se caracteriza por la experimentación constante con materiales como la tela, el fuego, el metal, la madera y el carbón, que utiliza como vehículos para explorar lo efímero, lo destructivo y lo transformador en el proceso creativo. Anaya entiende el arte como un campo ampliado donde la materia se convierte en energía expresiva y donde el color funciona como eje unificador de una obra profundamente gestual y simbólica. Ha participado en exposiciones en México, Estados Unidos y Europa, presentando piezas que oscilan entre la fuerza del material y la fragilidad de lo poético. Su práctica propone una síntesis de disciplinas y sensibilidades, generando experiencias visuales y performativas que trascienden los límites de cada medio y buscan involucrar directamente al espectador.