Nacido en Chicago, Jeft Zimmermann ha alcanzado reconocimiento nacional e internacional por sus murales a gran escala, en los que plasma imágenes pintadas de la cultura pop contemporánea y retratos de gran sensibilidad. Las referencias a la cultura pop de Zimmermann abarcan desde productos de consumo inocuos, como latas de cerveza, anillos de caramelo duro y zapatos de tacón alto, hasta imágenes con mayor carga simbólica, como pistolas y retratos de figuras políticas. Las imágenes son discretas y flotantes, unidas por áreas geométricas de color plano. La estética general es suave y sensual: metal brillante y superficies lustrosas, representadas en colores saturados.
Las pinturas de Zimmermann tienen el atractivo sexual del arte comercial, y cualquier ironía que rodee esa conexión es ligera y juguetona. La formación del artista como diseñador gráfico explica su astuto uso de formas llamativas y gráficas que también impregnan los medios de comunicación (la competencia autoproclamada de Zimmermann), basándose en la teoría de que a todos nos encantan las cosas llamativas.