Toda la carrera de Marco Rountree Cruz se ha construido como una respuesta práctica a
la pregunta: ¿Quién es un artista? ¿Qué hace un artista? En el caso particular de Marco,
el hecho de ser autodidacta es fundamental para comprender la
idea de la vocación del artista. Su atención se dirige a todo tipo de cosas:
pequeñas y grandes, importantes y triviales, y es a través de la mezcla y la
transformación de estas cosas que su práctica como artista visual adquiere su
significado.
En su uso de cosas y materiales cotidianos, los «mejora» intencionadamente
para transformarlos en objetos decorativos. Para Rountree, es precisamente
el concepto de ornamentación lo que convierte un objeto común o un material trivial
en algo especial, lo que lo saca de su entorno natural y
lo inserta en el campo del arte.
Es uno de los artistas más prometedores, aunque menos conocidos, de la escena emergente mexicana.
Durante su residencia, observó y dibujó a las personas que veía en el restaurante desayunando o almorzando. Los dibujó al estilo de los dibujos animados, sin mucho realismo. Estos dibujos los realizó con bastante rapidez, tratando de captar la esencia pero evitando los detalles.
En su dormitorio trabajó con alambre de cobre fino, creando una especie de dibujo de constelaciones con la ayuda de clavos en la pared. Una pieza muy sutil, no muy evidente a primera vista, pero llena de luz y belleza.