Ciudad de México, México, nacido en 1981. Vive y trabaja en Ciudad de México. La relación de Marcos Castro
con las imágenes de la naturaleza toma la forma de un cuento infantil o un cuento popular.
En sus dibujos ocurren acontecimientos fantásticos que nos transportan a una narrativa de un
mundo violento y cínico, donde la adaptación es necesaria, pero también desastrosa.
«El dibujo ha sido una necesidad humana desde la época de las pinturas rupestres. Hay una
conexión ancestral y un romanticismo en medio. El papel y los pigmentos se han
utilizado durante cientos de años. Hay algo orgánico en el dibujo, que te hace
sentir parte del proceso. Hay un puente entre tu mente, tus brazos y los
materiales que te permiten crear algo más grande que tú mismo. Es mi forma de
buscar lo sublime».
«En mi forma de pintar, todo comienza con la creación de mi propia mitología, que
proviene de las experiencias y la conexión con la naturaleza que he tenido a lo largo de toda mi
vida. Me influye el contexto cultural y la importancia de los rituales en mi
país. Además de mi punto de vista personal, todos los animales salvajes ya tienen sus propios
roles universales, arquetipos y simbología. Para mí, todo forma parte de un todo:
cada animal, paisaje o fenómeno natural».
Marcos Castro interviene la habitación con imágenes fantásticas del huracán Odile y de otros eventos apocalípticos.