La obra de Marilá Dardot tiene implicaciones políticas en el sentido de que aborda la relación entre los individuos y la sociedad. Sin caer en la propaganda ni en una mera ilustración del mundo político, sus obras constituyen críticas sutiles y delicadas a un mundo regido por el pragmatismo y la productividad. Sus intervenciones tienen también una gran dimensión poética, siendo la literatura una de sus fuentes constantes de inspiración. Algunos de sus proyectos proponen la participación, el intercambio y la colaboración en acciones junto con otros artistas, amigos o el público en general, generando cambios estructurales en determinados espacios colectivos y referencias culturales. La artista trabaja con diversos materiales y medios, entre los que se incluyen el vídeo, la fotografía, el grabado, la escultura, la pintura, las acciones a gran escala y las instalaciones específicas para cada lugar. En un mundo en el que todo parece congelado y en el que las cartas parecen estar repartidas de antemano, los gestos poéticos de la artista nos conducen al afecto, la bondad y la esperanza.
«Todavía tenemos deseos». Cuando llegué al hotel y me senté a la mesa del restaurante, el camarero me preguntó qué quería. Pensé que, aunque muchos empleados de hotel hacen esta pregunta a sus huéspedes cada día, nadie les pregunta nunca qué es lo que ellos mismos desean. Así que se lo pregunté, a través de un mensaje que se distribuyó a todo el personal. Las 54 respuestas, más la mía, formarán parte de un vídeo que también incluye fotografías de sus manos trabajando. El proyecto se está llevando a cabo en colaboración con Hugo Alvares Zanollo, quien tomó las fotografías y editó el vídeo conmigo. MD, 2024.