Formado oficialmente en enero de 2017 en la Ciudad de México, Máscaras de Alambre es un dúo autodidacta compuesto por David Miguel Herrera y Pablo Cobo, cuyo trabajo se ha expandido desde máscaras escultóricas hasta instalaciones, ropa, performances con luz, moda, joyería y piezas interactivas. Su práctica se deriva de la experimentación con el alambre como material simbólico: rígido pero maleable, susceptible al óxido, lleno de carácter, un reflejo de la condición humana.
El proyecto nació casi por accidente cuando Herrera comenzó a dar forma a un pequeño «rostro» con alambre de corcho de vino, se lo mostró a Cobo y ambos sintieron que había algo poderoso en esa expresión. Desde entonces, han creado caras que transmiten emociones como la angustia, la ansiedad, la frustración, pero también la ternura, la alegría y la reflexión. Han intervenido en espacios públicos, bares, festivales, sesiones fotográficas y espacios culturales, buscando siempre que el espectador no solo vea la obra, sino que también interactúe con ella, poniéndose la máscara, participando en la reflexión, el gesto, el espacio.
Entre sus exposiciones más destacadas se encuentra Especies de Alambre: Arte y Conservación en la Biblioteca Vasconcelos (Ciudad de México), con figuras de animales como el jaguar, el ajolote, la vaquita marina, el águila real y la vaquita marina, creadas para concienciar sobre el medio ambiente. También han participado en festivales de música y cultura como Bahidorá y Burning Man, eventos de fotografía, artes escénicas, colaboraciones con marcas, sesiones editoriales, ropa intervenida y colectivos artísticos.
Su lenguaje visual combina lo escultórico y lo etéreo: alambre que juega con la luz y la sombra, rostros recortados entre espacios negativos, instalaciones a gran escala donde la máscara se convierte en arquitectura minimalista, vestidos o estructuras que envuelven el cuerpo o invitan al público a «ser la obra». La dimensión emocional es fundamental: cada pieza, aunque sólida, sugiere fragilidad, invitando al espectador a enfrentarse a sus propias emociones, identidades y los patrones invisibles que nos conforman.