Scarlett Baily es una muralista, pintora e ilustradora chicana afincada en Ciudad de México.
Su obra es una exploración y celebración de la cultura popular.
Desde que se licenció en Historia del Arte y Arquitectura por la Universidad de California, Santa Bárbara, ha prestado su talento tanto al mundo de la moda como al del arte en Londres, Tokio, Barcelona, Los Ángeles, Nueva York, Bogotá y Ciudad de México.
Se inspira en su propia educación multicultural para abordar cuestiones de identidad, herencia y pertenencia. Trabajando a gran escala y a menudo en público, su misión es preservar la diversidad en la era de la globalización. Cree que sus maravillosos mundos ilustrados pueden inspirar conexiones con sus espacios de encuentro. Las largas líneas sinuosas y el minimalismo gestual recuerdan su experiencia en el mundo de la moda, al tiempo que hacen un guiño al arte urbano y a la publicidad de mediados de siglo de la metrópoli.
Su obra puede verse desde Madison Avenue en Nueva York hasta las paredes exteriores del mercado más grande del mundo, la Central de Abastos de Ciudad de México. Recientemente ha sido nombrada miembro de la Sociedad de Artistas Caricaturistas de México, donde colabora como ilustradora para la revista Design Hunter y es directora de la Galería La Óptica, un espacio alternativo que expone obras de artistas femeninas.
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Scarlett Baily es una artista visual afincada en Brooklyn. Como antigua caricaturista de un parque temático,
los proyectos de Scarlett siempre consiguen transmitir un toque
de humor y de inmediatez gráfica. Desde que se licenció en
Historia del Arte y Arquitectura por la Universidad de California, Santa
Bárbara, ha prestado su talento tanto al mundo de la moda como al del arte en
la ciudad de Nueva York. Su última aventura: ¡ampliar su estudio a la Ciudad de México
!
Durante su residencia en el hotel, Baily realizó varias piezas, entre ellas se encuentra el mural de cactus que dibujó en su suite inspirado en su pasado y en el viaje que hizo al jardín Wirikuta. También se encuentra otro mural donde plasmó el empoderamiento femenino y la libertad, «¿Por qué dividir, por qué la política debe separar a las personas? La playa te une, compartimos un solo mar, ¿por qué no podemos compartir el resto y volver a lo básico?», comentó Scarlett haciendo alusión a la división que se está viviendo entre México y Estados Unidos. Una de las características que Baily destacó de El Ganzo y que disfrutó mucho durante su residencia fueron las barreras que logró romper entre la curaduría y el artista. Esta apertura le ayudó a crear contexto a sus piezas y también a destruir ese espacio que se crea entre el artista y el espectador al crear la obra. «Me motivó a mantener el aspecto público, mi relación con el espectador y a salir de mi zona de confort; como artista, el arte no tiene vida hasta que se aprecia». Además de su intervención dentro del hotel, la artista impartió una clase de pintura en el Community Project de El Ganzo, donde enseñó sus técnicas de retrato a 25 niños que asistieron a su clase. Para ella, pintar es algo normal y la forma en que México celebra el arte como parte de una comunidad en lugar de una singularidad fue lo que la enamoró del ambiente artístico de nuestro país.
Las piezas que creó fueron de inspiración regional y representan su interpretación de un mundo que ya existía en El Ganzo, solo tuvo que fijarse en su entorno y dejarse llevar por el sonido de una playlist fuera de serie.