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SCARLETT BAILY
País:
Estados Unidos
Año de residencia:
2017
Ubicación:
Habitación 305
@scarlettbaily
scarlettbaily.com
Artista
Artista
CONOCE A SCARLETT BAILY

Scarlett Baily es una muralista, pintora e ilustradora chicana cuya obra explora la identidad, el patrimonio y el sentido de pertenencia a través del lenguaje visual de la cultura popular. Afincada en la Ciudad de México, su práctica artística se caracteriza por una educación multicultural y la convicción de que el arte es capaz de crear vínculos entre las personas y los lugares que habitan. Formada en Historia del Arte y Arquitectura en la Universidad de California, Santa Bárbara, Baily ha desarrollado su carrera en los ámbitos del arte y la moda en ciudades como Londres, Tokio, Barcelona, Los Ángeles, Nueva York, Bogotá y la Ciudad de México. Su característico lenguaje visual combina líneas largas y fluidas y un minimalismo gestual con influencias de la ilustración, el arte urbano, la moda y la cultura gráfica de mediados de siglo. Baily, que suele trabajar a gran escala y en espacios públicos, aborda el muralismo como una forma de mantener el arte en la vida cotidiana. Desde Madison Avenue en Nueva York hasta los muros de la Central de Abasto de la Ciudad de México, su obra celebra la diversidad cultural al tiempo que se pregunta cómo las imágenes pueden crear un sentido más fuerte de pertenencia, reconocimiento e identidad colectiva.

RESIDENCIA ARTÍSTICA
2017

Durante su residencia en el Hotel El Ganzo, Scarlett Baily dejó que el paisaje, la gente y las intersecciones culturales de Baja California guiaran una serie de obras creadas por toda la propiedad. En el interior de su suite, pintó un mural de cactus inspirado en su propia historia y en una visita al cercano jardín botánico de Wirikuta. En otra zona, otra obra a gran escala exploraba el empoderamiento femenino, la libertad y la relación entre México y Estados Unidos. Contemplando el mar como un espacio sin fronteras visibles, Baily cuestionó las divisiones creadas entre las personas e imaginó, en cambio, lo que podría suceder si volviéramos a algo más elemental: un paisaje compartido, un océano compartido, un sentido compartido de la humanidad. La residencia también desafió la distancia tradicional entre el artista y el espectador. En lugar de crear a puerta cerrada, Baily abrazó la apertura de El Ganzo, permitiendo que los huéspedes y la comunidad circundante formaran parte del proceso. Para ella, una obra de arte solo cobra vida de verdad cuando alguien entra en contacto con ella. Sus obras en El Ganzo surgieron, en última instancia, de la observación. La vegetación del desierto, el mar, las conversaciones, la música y las personas ya formaban un mundo a su alrededor. Su papel consistía en prestar atención y traducir lo que encontraba a su propio lenguaje visual.

Ese intercambio se extendió más allá del hotel gracias a un taller de pintura celebrado en La Playa Centro Comunitario, donde Baily compartió sus técnicas de retrato con 25 niños de la zona. La experiencia reflejó algo que ella consideró especialmente significativo en México: la forma en que el arte puede existir no como una práctica aislada, sino como parte de la vida de la comunidad.

Trabajo
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