1968, Ciudad de México // Sofía Táboas investiga los espacios naturales y artificiales, la forma en que se construyen y transforman, se conciben y se perciben. Este interés se refleja en los materiales que utiliza para sus esculturas e instalaciones: plantas vivas o artificiales, mosaicos y equipamiento para piscinas, materiales de construcción, plástico, bombillas y fuego, entre otros. Su obra crea un umbral, una frontera entre elementos que pueden ser diferentes o incluso irreconciliables, y que sirve para reinventar las fronteras entre lo público y lo privado, el interior y el exterior. Táboas manipula hábilmente el espacio para crear estructuras y contextos transitables en los que los materiales pueden interpretarse en nuevos términos. A pesar de la sobriedad formal que caracteriza su obra, es capaz de crear hábitats, como jardines flotantes o escenas submarinas, explorar nuevas vidas protozoarias y proponer ejercicios de percepción y movimiento. Influenciada por las corrientes del Arte Povera y el Neoconcretismo, la práctica de Táboas puede considerarse una arqueología del futuro, en la que el uso de materiales comunes cierra la brecha que nos separa de lo que está fuera, de un futuro lejano, y nos encierra en lo familiar, en el aquí y ahora.