Nacido en la Ciudad de México en 1973, Alejandro Pintado estudió pintura en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado «La Esmeralda» y obtuvo un máster en Bellas Artes por el Goldsmiths College de la Universidad de Londres. Ha recibido una beca del Sistema Nacional de Creadores Artísticos (FONCA, 2010-2013), una beca de la Fundación Pollock-Krasner y del programa Skowhegan (ambas en 2007), el Premio Centenario de Pintura en Zona MACO (2012), el premio especial de Arte Laguna (Venecia, 2010) y el primer puesto en la Bienal Miradas de Tijuana (2013). Entre los espacios en los que ha realizado exposiciones individuales se encuentran el Museo Nacional de San Carlos, el Museo Nacional de Arte (MUNAL) y la Galería Arróniz en Ciudad de México, así como la Hamiltonian Gallery en Washington, D.C., la Post Box Gallery en Londres y el ICM en Berlín. Su obra fusiona relieves de carboncillo sobre lienzos de lino con intervenciones contemporáneas en acrílico fluorescente, pintura en spray y neón, explorando las tensiones temporales entre el pasado, el presente y el futuro a través del color como símbolo temporal.
Alejandro Pintado transformó la fachada del hotel con vigas metálicas pintadas en colores vivos que parecen atravesar las paredes y extenderse hasta el techo. La obra establece un diálogo entre la arquitectura y la escultura, evocando referencias tanto al minimalismo geométrico como a las intervenciones artísticas específicas para un lugar de los años sesenta y setenta. Estas vigas, que rompen la lógica estructural del edificio, cuestionan la frontera entre lo estructural y lo simbólico: no sirven de soporte, sino que crean una tensión visual en el espacio. La obra forma parte de una tradición en la que el color y la geometría alteran la percepción del espectador, recordando los experimentos del constructivismo ruso y de artistas como Donald Judd o Richard Serra, pero con un gesto pictórico que revela el interés de Pintado por replantearse la pintura más allá del lienzo.