Renata Petersen es una artista plástica mexicana cuya obra explora la intersección entre la mitología, la religión, la cultura popular y la vida social contemporánea a través de una mirada marcada por un ingenio agudo y un humor negro. Mediante el dibujo, la cerámica, el vidrio y la instalación, crea narrativas que difuminan los límites entre lo sagrado y lo absurdo, invitando al público a cuestionar las historias y los símbolos que dan forma a nuestro imaginario colectivo.
Inspirándose en los cómics, la sátira, el folclore y artistas como Mike Kelley, Sarah Lucas, Raymond Pettibon y Kim Gordon, la obra de Petersen aborda temas como las sectas, las leyendas urbanas, los roles de género, la sexualidad y la naturaleza cambiante del gusto. Su obra abraza la contradicción: es a la vez lúdica e inquietante, humorística y profundamente reflexiva.
Petersen, afincada en Guadalajara (México), es licenciada en Artes Visuales por La Esmeralda (INBAL) de Ciudad de México. Su obra se ha expuesto a nivel internacional en instituciones como el Hammer Museum de Los Ángeles, el Museo Tamayo, el Museo de Arte de Zapopan, el Dallas Contemporary y la Casa de México de Madrid, y forma parte de varias colecciones públicas y privadas de gran relevancia.
Durante su residencia en el Hotel El Ganzo, Renata Petersen transformó la habitación 301 en una instalación inmersiva específica para el lugar mediante una serie de ilustraciones a tinta dibujadas a mano que representan burros que habitan discretamente en rincones insospechados del espacio. En lugar de presentar una única obra de arte, la habitación invita a los huéspedes a descubrir estos personajes poco a poco, convirtiendo el hecho de alojarse en ella en parte de la experiencia artística.
Inspirada en *El asno de oro* —la novela romana del siglo II de Apuleyo— y en el simbolismo perdurable del asno a lo largo de la literatura, la religión y el folclore, Petersen reimaginó al animal como una figura de humildad, resiliencia, sabiduría y rebelión silenciosa. Sus reflexiones también encontraron una conexión inesperada en Baja California Sur, donde el encuentro con asnos salvajes que vagaban libremente por el desierto se convirtió en una imagen tanto poética como profundamente simbólica.
Al entrelazar la mitología clásica, las referencias culturales mexicanas y el paisaje que rodea a El Ganzo, la instalación transforma la Sala 301 en un lugar donde las historias se van desarrollando a través de la observación. A medida que los visitantes se desplazan por el espacio, los burros se convierten en compañeros silenciosos, recordándonos de forma lúdica que la libertad, la humildad y la curiosidad suelen revelarse en los lugares más inesperados.