Nacida en Tlaxcala (México), Helena Garza es una artista visual multidisciplinar cuya práctica explora los límites cambiantes entre la pintura, la tecnología y la percepción. Con formación tanto en música clásica como en artes visuales, aborda cada obra como un sistema en evolución en el que los mundos físico y digital se entrecruzan continuamente. Aunque la pintura sigue siendo el núcleo de su práctica, Helena amplía sus posibilidades mediante tecnologías digitales, programación en directo, realidad virtual, biotecnología y procesos performativos. Inspirándose en movimientos como el vaporwave y el cyberpunk, así como en exploraciones científicas y filosóficas de la realidad y la poshumanidad, crea lenguajes visuales inmersivos que se sitúan en algún punto entre la abstracción y la representación. Su obra se ha expuesto a nivel nacional e internacional, incluyendo la Bienal de Tamayo, el Museo Jumex, Sonar +D y exposiciones en París, San Francisco, Hong Kong y Nueva York. A través de todos los medios, Helena invita al espectador a adentrarse en paisajes especulativos donde conviven la memoria, la naturaleza, la tecnología y la imaginación, revelando nuevas formas de experimentar tanto lo visible como lo invisible.
Durante su residencia en el Hotel El Ganzo, Helena Garza creó el mural a gran escala que da la bienvenida a los huéspedes en la recepción del hotel, una obra de arte que refleja su enfoque multidisciplinar en la creación de imágenes y el diálogo entre lo analógico y lo digital. Arraigada en la tradición de la pintura mural, pero influida por el diseño digital, los entornos virtuales y lo que Helena describe como «código creativo», la obra difumina los límites entre el espacio físico y los mundos imaginarios. Las referencias a la realidad virtual, la biotecnología y los futuros especulativos se entrelazan en una composición en la que conviven formas orgánicas, recuerdos fragmentados y paisajes cambiantes, lo que invita a múltiples interpretaciones. Lejos de funcionar como una imagen estática, el mural transforma la entrada del hotel en un umbral inmersivo, que se hace eco de la propia filosofía de El Ganzo de apostar por la experimentación, la innovación y la libertad artística. Se trata de una obra que da la bienvenida a los visitantes no solo a un espacio físico, sino a un lugar donde la creatividad está en constante evolución.